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A Girl in Gaea

Gaea sigue siendo ese planeta en cuyo cielo vemos a ambos, Tierra y Luna, y podemos reírnos, porque no somos vistos allá. Gaea es el planeta gemelo de la Tierra, sin embargo, desde éste, no puede ser visto.

Es un mundo un poco más realista, un poco más crudo, que el de la serie. Gaea es un planeta distinto, pero mantiene el concepto que lo hizo escenario perfecto para una historia. Conjuga lo antiguo, lo arcaico, con la tecnología avanzada. Vemos gente que vive en chozas, y guymelefs magníficos que escupen fuego. Es la misma Gaea de siempre.

Para no repetir nuevamente -como en la mayoría de las páginas- el resumen que se entregó en un folleto en AnimeExpo 2000 por la inaguración de la película de Escaflowne: A Girl in Gaea, voy a hacer mi propio resumen, bastante básico.

En este mundo dos fuerzas se pelean: Dragones Blancos y Dragones Negros. Y existe también el rey de un pueblo llamado Adon, que es el último descendiente puro de los Dragones Blancos. Su nombre es Van. Es un muchachito casi salvaje, y él forma parte de un grupo llamado Abaharaki, conformado por sobrevivientes de guerra que buscan venganza luego de ver sus países destruidos. Van necesita encontrar a Escaflowne, un guymelef que no es sólo eso, sino también el Dios de la Guerra y de los Cielos. Pero hay que tener un poco de cuidado con la profecía: "... Y la Armadura de Dragón quemará y matará todo en este planeta..." Como ya había pasado una vez antes. Por eso es importante que Van encuentre a Escaflowne primero que Folken, quien no sólo es su hermano, sino el líder del clan de los Dragones Negros, y quien busca venganza porque el mundo ha sido demasiado cruel con él.

Por otro lado, en la Luna Fantasma, está esta chica que ya se cansó de vivir. Abandonó lo que tenía, y desarrolló odio hacia sí misma. Esta chica es comprendida por Folken desde Gaea, y él la llama, porque también sabe que ella es quien puede ayudarlo a revivir a Escaflowne. La llama por el nombre de Deidad de las Alas (Tsubasa no Kami), pero ella no entiende de qué se trata.

El problema es que, una vez en Gaea, la primera persona con la que tropieza, es Van.

A Girl in Gaea no es sólo la historia de la búsqueda de una armadura para salvar el planeta. Es la historia de un encuentro, es la historia de un aprendizaje. Es la historia de cómo dos desconocidos, tan diferentes como lo son habitantes de dos distintos planetas, se dan cuenta de que todos somos lo mismo: y aprenden que no están solos. Es la historia de cómo dos muchachos que creyeron haberlo perdido todo se dan cuenta de que en otra persona puede existir el consuelo, y mientras esté esa otra persona, siempre tendrán una compañía.

Es una historia menos compleja, a pesar de que sus personajes parecen tener personalidades más enrevesadas. En la serie no contábamos con una Hitomi suicida ni un Folken medio psicópata. Es una historia que no fue hecha para ser comparada a la de la serie. Fue una historia hecha para ser disfrutada como lo que es: una película de 95 minutos. Si se somete a comparación, termina uno amargándose, porque obviamente en hora y media no se puede contar lo mismo que se cuenta en 11 horas de serie. Es una visión distinta, que se centra más en la relación de Van y Hitomi y en sus cambios, en cómo pasan de ser perfectos desconocidos a una pareja que aprende uno del otro. Que se acompañan, y entienden de una vez por todas, que los humanos somos varios, y que se tienen a ellos mismos. Entienden que no están solos.